Capitulo 3 “Diez almas”
Era un día de luto en aquel pueblo, Andrés y Jhonny habían muerto la noche anterior y los familiares estaban destrozados. Todos los alumnos y profesores del pueblo guardaron un minuto de silencio por los muchachos. Al salir, Laura y Nacho se fueron juntos hacia la puerta principal, que alguien los esperaba fuera.
-Tenemos que averiguar por que no apareció nada debajo de la túnica-dijo Nacho.
-Esto es muy peligroso, no podemos ir con esto así como así –advirtió Laura.
Iba a decirla algo Nacho cuando alguien que estaba tras la puerta le interrumpió. Era Javi y venía con ganas de bronca.
-¿Se puede saber que pasó con Jhonny?-vaciló Javi.
-Sabes de sobra que no se puede salir de noche-dijo Laura.
-Pero que casualidad que el primer día de el en este pueblo y hay dos muertos-insinuó-te voy a vigilar muy de cerca chaval, y cuando consiga pruebas vas a pagar por lo que has hecho.
Nacho no se lo podía creer, han sospechado de que el había hecho esa cosa tan fea. Estaba asustado, pues no sabía hasta donde era capaz de llegar Javi con tal de repartir venganza.
Irene y Sergio, los padres de Nacho paseaban por la calle principal y vieron a una señora cargada de cajas y decidieron ayudarla. Era la madre de Fernando, la tabernera Jessica que llamaba a su marido Arturo.
-Hola, ¿necesitas ayuda?-preguntó Sergio.
-No gracias, puedo sola-respondió Jessica.
-Por cierto, yo soy Irene, este es mi marido Arturo, somos nuevos aquí-se presentó.
-Encantada-dijo Jessica dando un apretón de mano-Arturo ayúdame coño que yo no puedo con tanta cosa.
Arturo fue corriendo para ayudar a su mujer y se presentó con los nuevos vecinos, se conocieron y los invitó a tomar algo en la taberna. Irene sentía curiosidad por saber que estaba pasando por la noche, por que no podían salir de casa etc. No veía el momento adecuado para hacerlo pero por fin se decidió.
-¿Qué es lo que pasa aquí por las noches?-preguntó Irene.
-No se te ocurra salir nunca a la calle de noche, pues no tendrás apenas posibilidad de vivir para contarlo, si Javi y Yoli han podido sobrevivir ha sido de casualidad-dijo Gloria la madre de Laura, que en ese momento entraba en el bar.
A Irene le quedó muy claro, no podría salir nadie por la noche bajo ningún concepto. Ella si creía mucho en esas cosas y sabía que esto era serio por como miraba esa mujer.
Laura y Nacho quedaron con Fernando y Santiago para hablar sobre lo sucedido el día anterior.
-Tenemos que averiguar que ocurre exactamente por las noches-propuso Nacho.
-Si es en la cama de mi primo con su novia si te lo puedo decir-soltó esa gracia Fernando.
-Esto es serio, podemos jugarnos la vida por esto lo mejor es dejarlo-se acobardó Laura.
-No me seas gallina Laura que seguro que te mueres de ganas por investigar sobre las cosas que te cuenta tu madre-la animó Santiago.
-¿Qué te cuenta tu madre?-preguntó Nacho.
-Me dice que solo una persona lo sabía , solo una-dijo ella.
-¿Quién?-se curioseó Nacho.
-Esta muerta, era una anciana que vivía en el viejo caserón.
-Tenemos que ir allí-propuso Nacho.
-Yo no se...-dijo Laura.
-Vamos, no te irás a cagar ahora-dijo Santiago.
-Vamos tía-la animó Fernando.
-Está bien iré-se convenció Laura.
Los cuatro se fueron al viejo caserón andando muy deprisa con ganas de saber que ocultaba aquella anciana que era la única que lo sabía todo.
Yoli y Javi paseaban por el parque agarrados de la mano, Yoli estaba un poco decaída por la muerte de Jhonny pero en cambio Javi no lo parecía.
-Puto Nacho, se va a enterar cuando le vea solo sin su amiguita Laura-maldijo Javi.
-Pero tu eres tonto chaval o es que no te quieres dar cuenta-le gritó Yoli.
¿De qué me hablas?-dijo Javi-estás loca.
-Te hablo de que si Jhonny está muerto es por tu culpa-dijo Yoli-el murió porque tu querías fastidiar a uno que no te había hecho nada pero tu dale que te pego, eres una mala persona.
-Estás muy loca-se defendió-nadie tiene la culpa de su muerte.
-Si, estoy muy loca-afirmó Yoli-porque loca habría que estar para seguir contigo. Te dejo.
Y Yoli se fue dejándole pensativo y culpable mientras se fue lamentándose a su casa, pensando en Jhonny, en los buenos ratos juntos y en que Nacho podría ser un sospechoso de su muerte.
Los chicos llegaron al viejo caserón. Era inmensamente grande, con la fachada muy antigua y de ventanas con barrotes. Abrió Santiago la puerta de una patada y entraron los cuatro dentro. Estaba muy oscuro, la única luz que tenían era un mechero que tenía Fernando en el bolsillo.
Llegaron al comedor. Había una estantería llena de libros pero había uno que tenía encima de la mesa. El libro se llamaba diez almas y no se podían imaginar el contenido que hallaron ahí dentro.
CONTINUARA.